Una tarde diferente

Como padres tenemos una gran responsabilidad a la hora de educar a nuestros hijos, y normalmente eso implica un arduo trabajo corrigiéndolos. Mucho amor, mucha paciencia , psicología y, en muchas ocasiones, castigos y regañinas. Pero gracias a la reacción de mi hijo del otro día, me di cuenta de que algo nos faltaba en nuestra relación con él.

Ayer decidimos que ya era hora de llevarlo al cine para ver si podía aguantar toda la película comportándose y de ese modo poder llevarlo en más ocasiones. Pero cuando le dimos la gran noticia, tremenda fue nuestra sorpresa cuando nos dijo que prefería quedarse con sus abuelos antes que venir con nosotros. Obviamente esa respuesta me sorprendió y me molestó, pero también me hizo pensar en el porqué de esa respuesta. Y fue entonces cuando me di cuenta de que guardando nuestro sagrado deber de cuidarle y educarle habíamos dejado de lado otra tan importante como la de pasar tiempo de mimos solo con él. Siempre que estaba con nosotros, aún cuando iba a jugar al parque o jugábamos con él, había que guiarle para que se comportara, en muchas ocasiones con castigos y reprimendas y con el plus de hacer todas estas actividades con su hermano.
A raíz de esto, nos propusimos que la tarde de ayer fuese para él y solo para él, sin su hermano, y para que disfrutara sin correcciones (o al menos no si no fueran estrictamente necesarias). Fue una tarde de cine,  chuches (golosinas), un rato en las maquinitas, subiéndose en los coches y viendo juguetes en Disney Store. Se lo pasó muy bien y nosotros también sin pensar en otra cosa que no fuera su felicidad. Su sonrisa fue nuestra mejor recompensa.

Desde que nació su hermano nuestro hijo no había pasado un tiempo a solas con nosotros y creo que es bueno pasar cada cierto tiempo una tarde como ésta con él, para que recuerde que, a pesar del día a día, le queremos mucho y él siempre será nuestro primer gran regalo, que podemos ser tan guays (cool) como sus abuelos y darle el tiempo y atención exclusivos para él, mimarle y hacer de este ratito un tiempo de relajo y diversión. ¿Y vosotros que pensáis? ¿Si tenéis dos hijos, pasáis algún tiempo exclusivo con el mayor?

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Las tres R: reducir, reciclar, reutilizar

Esta semana fuimos con mi hijo a la presentación de las nuevas canciones de un personaje muy querido y conocido por los niños en España, “Drilo el cocodrilo“. En esta ocasión el muñeco de peluche y su pandilla se centraron en el reciclaje. Les explicaron mediante canciones y mini teatros a los chiquitines porque es importante separar la basura y cuidar el medio ambiente. Mi hijo terminó aprendiendo la canción de las tres R ( reducir, reciclar, reutilizar) ahora no para de cantármela. Él me dice: “mami son las tres R que hay que recordar” y ahora- antes ya lo hacia- pone más afán en ayudarme a tirar la basura en sus respectivos depósitos. Andrés lleva las botellas de plástico, tetrabricks y latas y las tira al contenedor amarillo. El verde sabe que es para las cosas de cristal. El azul para papeles y cartones. Y en el gris, se echan los restos orgánicos como las cáscaras, restos de comida, etc.

En España se recicla y se recicla y bien. La gente lo sabe y es consciente de que cada cosa en su lugar, cada tipo de residuo hay que echarlo en un barril determinado. Lo bueno es que en cualquier sitio, barrio, distrito, ciudad, etc. hay contenedores al alcance de los ciudadanos. En casa también tenemos cubos para la basura con diferentes espacios para diversos tipos de residuos.

Los residuos sólidos que no tienen cabida en los anteriores contenedores son separados y reciclados a través de los Ecopuntos o camiones que se acercan a nuestras calles para facilitarnos la tarea del reciclaje. En ellos se pueden depositar todo lo que sobra y no sabemos dónde llevar: aceites, tubos fluorescentes, pilas y baterías, botes vacíos de pintura, pequeña chatarra electrónica, etc.

Sí, el aceite que ya no usamos en la cocina no lo echamos por el lavadero ni por el váter, sino que lo juntamos en un recipiente y lo llevamos hasta ese “punto limpio” que se encarga de gestionar este tipo de residuos.

Desde pequeños los niños también aprenden sobre la importancia  de reciclar. En las casas, los colegios y muchos ayuntamientos (municipios) invierten en la educación en este tema y lo hacen de manera lúdica y amena.

Yo no había tomado conciencia de la importancia de reciclar hasta que vi cómo lo hacen en este país. No solo se logra cuidar el planeta, sino también mantener ordenadas y limpias nuestras ciudades. Y esto, sinceramente, da gusto y por eso no me importa invertir un poquito de mi tiempo en separar la basura y enseñarles a mis hijos sobre la importancia de las tres R.

El dato

. En España ya se recicla el 76% de los envases de plástico, latas y briks y los envases de papel y cartón

. En 2016, cada habitante depositó 13,2 kg de envases de plástico, latas y briks en el contenedor

amarillo

. Esto ha sido posible gracias a la colaboración de 46 millones de ciudadanos, 8.000 ayuntamientos y más de 12.000 empresas.

. Hay alrededor de 572.739 contenedores amarillos y azules distribuidos por toda la geografía española.

. Hay una media de un contenedor cada 100 metros.

. Entre todos, hemos reciclado 1,3M de toneladas de envases domésticos en España en 2016

Fuente: Ecoembes

“Guapo, listo y bueno”


Desde semanas atrás mi hijo me ha estado diciendo: “mamá, yo no soy tonto”. Yo le respondía: “no, mi amor, tú no eres tonto”. La primera vez no le di mucha importancia, pero después de repetírmelo varias veces me hizo pensar de dónde provenía esa frase ¿Quién se la había dejado tan grabada en su cabecita?  En casa no les decimos esas palabras a nuestros hijos, ni aunque estemos enfadados. Entonces caí en que, quizá, en el colegio alguien se lo estaba repitiendo. Lamentablemente no estaba cien por cien segura, porque mi hijo no habla mucho, no cuenta detalles del día a día en la escuela como otros niños y es más difícil sacarle la fuente de esas palabras.

A raíz de este incidente decidí tomar cartas en el asunto. Le dije a Andrés que, dijeran lo que dijeran los demás, él era “guapo, listo y bueno”. Y punto en boca ( como dicen en España).

Desde entonces le repito todos los días lo mismo: “Guapo, listo y bueno”.  Los expertos dicen que las palabras que reciben de pequeños nuestros hij@s les ayudan a formar su propia identidad y tienen una gran incidencia en su educación.

Si, por ejemplo, les decimos “tu puedes hacerlo”, generará en ellos la confianza y creerán que son capaces de realizar lo que ellos se propongan. Además, los psicólogos afirman que es importante que les digamos, por los menos una vez al día, lo mucho que los amamos. Frases como: “Estoy muy orgullos@ de tí”, “cuando necesites algo, estaré a tu lado” ayudan a que el pequeño sienta satisfacción, alegría y amor.

Y si por el contrario les decimos frases descalificativas, comparativas o negativas como: “Tú no sabes”, “no puedes hacerlo”, “tu hermano es mejor que tú” o, “siempre te equivocas”, harán que se conviertan en adultos más inseguros, con baja autoestima y desmotivados.

¡Ay! ¡Las palabras! Las palabras, son tan malas, cuando no se dicen con el corazón. De la nada se disparan…”, decía una vieja canción.

Incluso los proverbios hablan de este tema

 Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; mas la lengua de los sabios es medicina.” (Proverbios 12:18)

Nos toca como padres empezar a fortalecer la autoestima de nuestros peques.

¿Producen autismo las vacunas?

Leyendo unos artículos que han salido en la prensa española, me pregunto hasta qué punto podemos los comunicadores y medios alarmar a la población con un simple comentario. Los que estamos metidos en esta profesión y que además somos madres o padres sabemos que las noticias relacionadas con los bebés o niños nos alarman si son, como en este caso, negativas. Sigue leyendo

Diccionario para mamis

A veces hablamos el mismo idioma pero no nos entendemos. A mi me pasó cuando llegué a España, había algunas cosas que no entendía cuando conversaba con otras personas. Si no fuera por el contexto en el que hablábamos, no me hubiera enterado de muchas cosas. Los primeros años, sobre todo, mi esposo tenía que traducir lo que yo quería decir a mis suegros, amigos, etc. Luego yo misma me vi obligada a explicar algunas de las palabras que usaba aquí a mis seres queridos de Lima. Y ahora que soy madre y he incorporado nuevos términos relacionados con la crianza a mi vocabulario cotidiano, tengo que decir lo que significa porque hay muchos vocablos que no se parecen en nada a las que aprendí en Perú. En ocasiones, incluso, tengo que rebobinar a la hora de hablar con mis hijos porque se me salen las palabras al estilo peruano y mi hijo mayor en el colegio aprende los “españolismos”. Cuando eso pasa él exclama: “¿Mamá qué dices?.
Por eso, para hacerlo más didáctico he querido hacer un diccionario. A ver qué les parece.
Cómo se dice en …
España = Perú
Potito= papilla
Chupete= chupón
Tirar del pelo=  jalar el pelo
Chándal= buzo
Camiseta= polo
Polo=  camiseta con cuello
Babi=  Mandil del colegio
Rebeca = Chompa abierta, con botones
Jersey= chompa cerrada
Bragas= calzones
Calzón= Prenda de vestir masculina con dos perneras que cubre desde la cintura hasta las rodillas
Zapatillas= zapatos de andar por casa, tipo pantuflas.
Chanclas= sandalias
Bañador= ropa de baño
Pantalón corto: short
Pendientes= aretes
Calcetín= medias
Medias= pantys
Mono=: overall
Patucos= zapatitos de lana de bebé
Culito= potito
Parir= dar a luz
Coger= Agarrar
Matrona= obstetra
Ordenador= computadora
Correpasillos= Juguete con ruedas para bebés que sirve para desplazarse apoyando los pies en el suelos  y las manos en un soporte. Diferente al andador de Perú
Tacata= andador
Nana= lullabay, canción de cuna
Rabieta= berrinche
Orinal= Bacín
Chupete= flash
Chupetín= chupa chup
 Palangana= tina para lavar ropa
Tirita= curitas
Trona= silla de bebé para comer
Ceras= crayolas
Bolígrafo= lapicero
Rotuladores= plumones
Deberes= tareas del colegio

Bebé grande, grandes cambios

Se dice que el segundo hijo hereda todo del hermano mayor, sobre todo si son del mismo sexo. Sin embargo, mi pequeño​ Gabriel no ha podido usar la ropa de mi hijo mayor porque no le quedaba​, ya que nació en diferente temporada y más grande que su hermano. Tampoco ha disfrutado de la cuna de recién nacido, porque no entraba en ella.
 
Al principio era gracioso verlo tan gordito, tan cachetoncito, pero a medida que pasó el tiempo su peso y su tamaño nos han traído algunos inconvenientes, como por ejemplo:
. El carricoche se ha roto, la parte del respaldo ha cedido, ya no soporta su peso. De vez en cuando vuelve a su sitio, se arregla, pero en los momentos menos oportunos se va hacia atrás. La solución, pasarlo al carrito de paseo y que hasta hace poco usaba su hermano mayor. Aunque no le gusta mucho, porque es más pequeño y menos cómodo para él, tendrá que acostumbrarse.
. El siguiente problema:  el carricoche más grande, el que se ha roto, tiene un patín acoplado que me sirve para llevar a mi hijo mayor de pie allí y que no se puede poner en el otro carrito. Nos toca buscar y comprar uno nuevo.
. Otro cambio que tenemos que hacer es reemplazar la silla del auto, el pobre Gabriel ya no cabe en ella, entra apretadito y viaja incómodo. 
 . El columpio en donde toma sus siestas por las mañanas y le ha ayudado a relajarse, también está por jubilarse. El pobre trasto ya no aguanta el peso de mi pequeño gigante, le estamos dando tralla hasta el último minuto, a veces ya ni se mueve mucho y tengo que empujarlo para que se balancee. Deberían hacer columpios que soporten el peso de bebés “grandes”.
Con un bebé grande, tocan grandes cambios.

“Mami yo tengo pene y tú tienes vagina”


 
Así clarito lo dice mi hijo. De un tiempo a esta parte lo repite y repite cual disco rayado. Se acuerda de toda su parentela: “mamá yo tengo pene, papá tiene pene, el  abuelo tiene pene, el hermano tiene pene, pero tu mami…..tú tienes vagiiiiiiinaaaaaa”. Así, como todos los niños, sin tapujos, sin vergüenzas, a voz en cuello, en la casa, en la calle, en el parque, para que todos lo sepan, por si no se habían dado cuenta aún. Y claro, aunque me hace gracia, la vergüenza nadie me la quita.
¿Les ha pasado con sus hijos? A mi mucho últimamente. Es que según dicen los psicólogos a partir de los tres años los niñ@s son capaces de distinguir, a su manera, si algo es de un sexo o de otro: a ellos mismos, a las personas que le rodean, las actividades, juguetes.Además, a esta edad empiezan a desarrollar una memoria selectiva acordándose sólo de las cosas que consideran de su género, porque éstas les importan más.
 
Obviamente en el colegio les enseñan a diferenciarse entre niños y niñas y en casa nos toca a los padres hablar de estos temas con naturalidad y creo que desde pequeños es mejor llamar a las cosas o partes del cuerpo por su respectivo nombre. A ver con qué cosa nueva viene mi hijo. Seguro no falta mucho para la pregunta del millón: ¿De dónde vienen los niños? Ya les contaré.