Yo soy la reina, de mi casa

Tengo ganas de escribir desde hace tiempo, pero mis días se han convertido en un ir y venir de médicos, pañales, papillas y trabajo. Llego a las nueve de la noche rendida, cansada y casi sin darme cuenta caigo en el sofá y solo me levanto cuando oigo el llanto de alguno de mis hijos. Pero bueno, a ver si me voy poniendo al día y escribo más seguido sobre la aventura de ser la reina de mi casa, porque estoy rodeada de chicos, mis chicos.

En mi casa somos: la reina, yo; el rey, papá; el príncipe, Andrés, mi hijo mayor de tres años y medio; y, el principito Gabriel, de nueve meses. Así es como ha definido mi hijo Andrés a nuestra familia.

Hoy quiero hablar de las ventajas y desventajas de ser “la reina de la casa”

Como me dijo mi suegra una vez, las VENTAJAS, en plan consuelo, al no tener una niña: “vas a tener más espacio en el armario para ti”, “vas a tener menos drama, porque las niñas, las mujeres en sí hacemos drama por todo”. Estas dos premisas se me grabaron, jajaja. Y es verdad, yo tengo más espacio en los armarios para mis cosas. Y lo del drama, lo viví un par de meses cuando tuve a mi sobrina de dos años viviendo en casa, la pequeña me retaba cada dos por tres, me desafiaba, hacía un drama de cada cosa, tan pequeñita y sabía usar sus armas de “mujer” para conseguir lo que quería, muy coqueta ella quería todo de todo, bolsos, collares, pendientes, vestidos,- me hubiera encantando tener una nena para comprarle todo eso, pero mi hermana me dijo que el lado negativo lo veía a la hora de pagar todas esas monerías. Mi consuelo: el ahorro, y tener a mis sobrinas de vez en cuando para engreírlas y comprarles cositas monas.

LAS DESVENTAJAS. Pues, diría que al tener tanta testosterona en casa, el toque femenino lo tengo que poner yo, y es que tengo la casa inundada de coches, de trastos electrónicos de mi esposo, de dibujos de carros, de aviones, de ropa por aquí y por allá ( sigo insistiendo a  cada rato en que cada cosa tiene su lugar….van mejorando mis chicos, pero aún les cuesta). Y no sé si lo que diré ahora será una ventaja o desventaja, pero hay momentos en que mis dos hijos quieren estar conmigo a la vez, quieren mis brazos, mi cuello, mi pelo, todo de mi y a la vez. Es lindo pero muy agotador. Muchas veces he estado dándole el pecho al bebé, soportando sus trece kilos sobre un brazo y sobre mi otro brazo sujetando la cabeza del mayor  mientras se dormía. Ufff, ya se imaginan cómo acabo. Pero bueno, se me pasa cuando me llenan de besos y me sonríen.

Otra desventaja, al ser tan toscos, como todo niño, juegan de manera bruta, saltan, gritan, corren sin medir sus fuerzas y ya he sufrido cabezazos y patadas- todo sin querer-, en plan juego, a veces incluso como “cariño”.

Otra cosa que me pasa y me molesta de ser la única mujer en casa es que a veces cuando salimos tengo que vestirme y arreglarme al final. Tengo que planchar y alistar ropa para los tres mientras el papi los ducha. Cuando ya están listos empiezo yo y debo hacer todo (ducharme, echarme mis cremas, maquillarme, vestirme, alistar mi bolso en pocos minutos). Pero aunque hay muchas desventajas, las ventajas y sobre todo los besos, abrazos y mimos de mis tres chicos me llenan el corazón.

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