Recordando: Mi suegra no es un ogro

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Hoy me acordé de este post:  http://wp.me/p1pZbm-3z, que escribí sobre mi  suegra y quiero compartirlo nuevamente. Gracias a Dios mi suegra es un amor.  Cuando tienes a tus padres, hermanos, familia, amigos, lejos, la familia política  ayuda a superar esas ausencias. Si no fuera por ellos y, obviamente, por mi esposo,  no me hubiera acostumbrado a vivir tan lejos, fuera de mi país, de mi gente y mis  cosas. Como dicen, “el amor lo puede todo”. https://youtu.be/V6bBzqqj2TE

¿Y qué me dices de tu suegra? ¿Like or no like?

Y en este vídeo ( https://www.youtube.com/watch?v=bJ-Azbs6zO8 ) la puedes  conocer un poco más, se ha sumado a la aventura de hacer vídeos de manualidades  conmigo para www.tedenciascallejeras.com, un blog en el que ambas colaboramos                                                                                 con mucho cariño.

Mi suegra no es un ogro

CINDY LUQUE J.

El mito de que todas o la mayoría de las suegras son unas ogras se desbarató cuando conocí a la mía.

Esta no es mi suegra, ni por asomo.

Hay que reconocer que conocer a la madre de tu novio o de tu futuro esposo impone. Sobre todo porque para esa mujer él siempre será su bebe, su niño, su rey. Y tu serás la que lo arranque de sus brazos. Por lo menos, ese es el concepto que se tiene cuando pensamos en lo que la suegra piensa de nosotras.
También imaginamos que esa mujer siempre buscará oportunidades para ver nuestros más mínimos defectos. Pensamos que ella siempre creerá que para su hijo nadie es lo suficientemente buena, que el nene se merece más.

También alucinamos que ella siempre dirá que será mejor cocinera que nosotras, que con ella su baby siempre estaba más sano, que se vestía mejor, que nada le faltaba.

Para gustos y colores, sobran suegras por montones. No sé cuál sea el caso de ustedes, pero el mío fue todo lo contrario. No niego que se me cruzaron todas las anteriores ideas por la cabeza, pero todo cambió cuando conocí a Marquina, mi suegra.

A mi suegra la definiría como una mujer sensible, jovial, alegre, entusiasta, muy buena cocinera, muy buena pintora, muy ‘manitas’ pues hace infinidad de cosas como coser, tejer, remendar, etc. Vamos toda una artista. Pero sobre todo buena mujer y buena madre, incluso para mi.

No quiero ser pelotera, pero es la verdad. Ella siempre está dispuesta a ayudarnos.

Cuando dejé mi querida Lima y tuve que venir a España a formar mi propia familia con mi esposo, mi mamá me encomendó a mis suegros, sobre todo a mi suegra. Le dijo que me cuidara como a una hija, que me hiciera comer, que viera por mi, porque ella estaría lejos de mi para hacerlo. Parece ser que mi suegra se lo tomó al pie de la letra, porque desde que llegué a su vida y a su familia me ha tratado muy bien.

Al inicio, la llamaba señora Marquina. Pero ella insistió en que le dijera solo Marquina. Me costó, pero lo conseguí. Mi suegra es muy juvenil, siempre va a la moda, según su edad claro. Le encanta leer, sobre todo novelas románticas, es capaz de devorar los libros semana tras semana. Tiene una paciencia única con su madre ( la lala) y con todos. La he visto pocas veces enfadada. Siempre intenta tener detalles conmigo y sobre todo, siempre se preocupa por mi. Incluso, mi esposo, su hijo, dice que tiene más confianza conmigo que con él. Pero creo que es porque él no pregunta tanto como yo.

Por esto y por muchas cosas más cuando me preguntan cómo es mi suegra, yo digo que ella no encaja con el prototipo de las suegras que la sociedad ha creado, en esa especie de bruja mala que se nos pinta, o en esa señora mayor que solo te ve como la mujer que les dará nietos. Ella, simplemente, es Marquina, la mujer que trajo al mundo a un hermoso bebe un día de noviembre y 27 años después se convirtió en el maravilloso esposo con el que ahora comparto mi vida. Muchos no me creerán esto, pero si algún día tienen el placer de conocerla, se darán cuenta que no miento.