Madre en directo

Una vez más Andrés se hizo oír por la radio. No es la primera vez que sucede, pero cómo le encanta a este niño hacerse sentir de aquí a Lima.

La primera vez que lloró mi hijo mientras yo trabajaba dando un reporte para la radio de Perú fue a los quince días de haber nacido. Sí, me puse a trabajar después de las dos semanas de traer al mundo a mi niño. Quise ponerme al día con las noticias, escribir mi despacho y hablar para la radio. Yo creía que lo tenía todo controlado, el bebe casi dormido en mis brazos, en la otra mano mi Ipad con mis notas y mi teléfono en la oreja. Iba todo bien, yo hablando de lo que ocurría por ese entonces en este lado del mundo, hasta que… guaaaaaaa, empezó a llorar. Como si se diera cuenta de que no le daba toda la atención a él. ¡Lo pasé fatal! No sabía cómo calmar a mi hijo y seguir hablando, jajaja. Pero ya saben cómo somos las madres, apechugamos. Eso hice, con un brazo mecía a mi hijo para calmarlo mientras seguía hilando la noticia que iba contando por teléfono. Mis compañeros que me oían en las cabinas de Lima se lo tomaron con gracia, dijeron que mi hijo quería seguir los pasos de su madre, que quería hacerse oír y que ese día se estrenaba su corresponsal más joven.

 

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La segunda y tercera vez fue muy parecida. La última oportunidad que ha tenido Andrés de hacer sentir su voz, mejor dicho su llanto por la ondas radiales ha sido ayer. Yo estaba preparadísima para hablar, lo dejé viendo sus dibujos, pero cuando oyó que me iba a mi despacho donde hago las conexiones con la radio y escuchó el click de la puerta del salón cerrándose, se puso a llorar. Pensé que se calmaría como siempre, pero nada. Su llanto era tan fuerte que era imposible que no se oyera hasta Perú. Mis compañeros, una vez más, rieron, entendieron que mi hijo era primero y me dejaron en la cola de los corresponsales que hablábamos para que calmara a mi pequeño gigante. Y es que nunca sabes cuándo tu hijo te pondrá en apuros. Menos mal que ya somos expertas en estos temas. ¿A ti te ha sucedido algo parecido? ¿Cómo lo has solucionado?

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Con mi hijo a cuestas

Soy corresponsal de Radio Programas del Perú en España desde hace más de cinco años. Gracias a Dios puedo compaginar mi trabajo con mi vida familiar que no siempre ha sido fácil, sobre todo después de haber tenido a mi bebé. Algunas veces he tenido que viajar a otras ciudades de España a entrevistar o cubrir determinados eventos importantes y casi siempre he podido hacerlo sin problemas. Pero desde que nació mi hijo, la cosa ha sido un poco más complicada. Algunas veces he hecho mis despachos con el bebé en brazos y alguna que otra vez su ” hermoso” llanto ha salido al aire, justo cuando su madre estaba dando la noticia. Menos mal que mis compañeros de la radio, como Güido Lombardi, han sabido tomar estos imprevistos con gracia y le han dado un toque más humano a mi labor de madre trabajadora. Han sido, creo, tres oportunidades en las que mi hijo ha querido hacerse oír por las ondas de la radio, jajaja. Ahora que ya está grande puedo dejarlo jugando mientras doy mi despacho. Sin embargo, cuando he tenido que viajar o ir a un evento específico he tenido que dejarlo con sus abuelos. Pero ha habido una ocasión, cuando era más chiquito, en la que no pude y lo tuve que llevar conmigo.

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Hace unos días escribí un post en el blog http://tendenciascallejeras.com/la-tendencia-gastronomica-cocina-estrellas/ sobre la entrevista y visita que hice en 2014 al restaurante Celler de Can Roca, el mejor del mundo según la revista “Restaurant Magazine”. En ese post conté mi inolvidable experiencia al visitar ese establecimiento y conocer a los artífices de una de las cocinas más innovadoras del mundo, los hermanos Roca. Lo que no conté en ese artículo es que para ir a realizar ese trabajo tuve que llevar conmigo a mi bebé, que en ese momento tenía alrededor de seis meses y dependía de mi, porque aún le daba el pecho. Conducir unas seis horas hasta llegar al lugar donde se ubica el restaurante era muy duro para mi. Menos mal que tengo un maravilloso esposo que siempre me apoya y ese día pidió permiso en  su trabajo para acompañarme y ayudarme con Andrés.

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La visita al Celler y la entrevista a los tres hermanos Roca estaba prevista para toda la mañana, luego había  que degustar el menú que constaba de 14 platos ( que  gran sacrificio, no? ). Como era tema de trabajo, solo  podía entrar yo, mi esposo y bebé aprovecharon para  dar un pequeño paseo por la ciudad donde se ubica el  Celler de Can Roca, Girona, Cataluña. Sin embargo,  cada tres horas yo debía hacer un stop a las entrevistas  y hacerme un espacio para darle el pecho a mi pequeño.  Luego, a la hora de la comida, aunque lo pasé muy bien,  en mi mente me rondaba la idea de ¿cómo estará?  ¿tendrá más hambre?, ¿ estará inquieto?, incluso me  sentía un poco mal por dejarlo así, aunque estuviera  con su papi. Muchas cosas se me venían a la mente  mientras servían los fabulosos y exquisitos platos. Una  vez finalizada la degustación, me despedí de todos y me  fui a abrazar a mi chiquitín, no me quedé para el cafe de  sobremesa, tenía muchas ganas de ver a mi hijo y esposo.

¿Alguna vez has tenido que llevar a tu familia contigo  para hacer algún trabajo? ¿O quizá has tenido que dejar  a tu bebe con su padre o algún familiar? ¿ Has sentido  lo mismo que yo, esa sensación de estar abandonando a  tu hijo?