Nadie dijo que fuera fácil

 

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Nadie dijo que fuera fácil, ni que todo fuera lindo, ni que fuese como lo pintan en las revistas. Ser madre es lo más hermoso que le puede pasar a una mujer, pero también puede ser estresante y cansado, sobre todo si lo eres por segunda vez.

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Qué pasa cuando llegas a tu casa después de una cesárea, con el dolor de la operación y la incomodidad de la grapas, y tu pequeño bebé tiene hambre y aún no tienes la suficiente leche para saciar su hambre y se pone a llorar como un descosido mientras su hermano mayor aprovecha el mínimo descuido para darle un manotazo o un pellizco. Aunque quieras mantener la calma, la desesperación se apodera de todo tu ser. No tienes ni fuerzas ni ganas para calmarlos a todos. Lo único que haces es llorar de impotencia día tras día hasta que la situación va mejorando.  Y cuando crees que en algo mejora y ya la leche va saliendo, te das cuenta que tu bebé sufre con gases y con pequeños cólicos que hacen que no coma bien y llore y se desespere… Vuelves a estresarte y llorar con él.
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Pues así fueron mis dos primeras semanas como bimadre: estresada, cansada, agotada, dudaba de poder hacer bien mi papel de mamá, incluso tenía momentos en los que me preguntaba por qué me había metido en este berenjenal, con un hijo estaba bien, podía viajar, moverme, irme a comprar, etc. Mis primeros días de bimaternidad fueron largos y a pesar de tener el apoyo de mi esposo y la ayuda de mis  padres, me sentía fatal. Lo más próximo a un relajante para mi era una ducha fría, esos minutos bajo el agua se llevaban mi estrés y mis lágrimas.
Ya estamos por cumplir el segundo mes de estrenada bimaternidad y ya no lloro, me sigo estresando por momentos, sobre todo cuando mi hijo mayor se pone celoso y quiere pegar a su hermanito o cuando el pequeño coge la teta y luego la suelta, la coge y luego la suelta porque sufre de pequeños dolores supongo, y según su pediatra, por los gases. Pero ahí vamos, para adelante, esperando que todo fluya y mejoren las cosas. Por lo menos ahora que el mayor ha entrado al colegio, tengo un respiro.

Ayuda caída del cielo

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Mis padres que viven en Lima, Perú, han estado conmigo desde antes del nacimiento de mi segundo hijo Gabriel. Decidieron tomarse unas “vacaciones” para venir y ayudarme en la recta final del embarazo y para cuando naciera el bebé. Los tres meses de su estadía se acaban. Se me termina “el chollo”, como dicen por aquí. Han sido y son de gran ayuda. Mi madre me limpia la casa, me cocina, me ayuda con Andrés  (mi hijo mayor), con el pequeño Gabriel. Mi padre se va con el grande al parque, juega con él, etc. Pero más que ayudarme, han venido a cuidarme, ha llenarme de mimos y de amor. Hoy se van, vuelven a su casa, a 10 mil km. de la mía y no saben cómo los voy a echar de menos, no solo por la grandísima ayuda que me han dado en estos tres meses, sino porque me he sentido niña otra vez con todos sus cuidados y sus palabras. Qué gran bendición es tener a los padres y más aún si están cerca para echarte una mano cuando lo necesitas, para aconsejarte y hasta para reñirte.
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Mañana vuelvo a mi realidad, sola con mis dos pequeños, mi marido, la casa. Les vamos a extrañar muchísimo, mi casa ya no será la misma. Ellos se van con la alegría de haber visto nacer a su nieto (se perdieron el nacimiento de Andrés), nosotros nos quedamos con la tristeza de su partida. Nos queda la esperanza de que en un año nos volveremos a ver.
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1 MÁS 1 NO SON 2

Estoy muy contenta porque mi querida amiga Covi ha escrito el siguiente post para todos nosotros. Nos cuenta su experiencia con la bimaternidad, o lo que en palabras más sencilla sería ser mamá de dos, en su caso de dos preciosos niños: Diego y Sergio, lo cual compagina con administrar su negocio, seguir estudiando y volver a retomar el periodismo, esa pasión que hizo que empezáramos un relación de compañeras y luego y hasta ahora de amistad. Sin más preámbulos esta es la visión de Covi.

Covadonga Hernández

Como pasa el tiempo, en unas semanas mi hijo pequeño Sergio cumple ya los 6 meses! Y a falta de unos días puedo afirmar con rotundidad que un hijo más otro hijo no suman dos hijos, no, suman muchos más!!! Y es que como leí hace unos días en un blog de madres, no sabes lo fácil que es la monomaternidad hasta que pruebas la bimaternidad.

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¿Por qué digo esto? Pues os lo explico con claros ejemplos que toda bimadre conocerá y con conocimiento de causa, no lo dudéis!

  1. Conoces el verdadero significado de la palabra paciencia.

Antes de ser madre uno sabe que existe esa palabra llamada paciencia, con un primer hijo empiezas a ponerla en práctica, con dos hijos o más te conviertes en experta. Es como una master class diaria, un mantra que te repites cada mañana al despertar y cada noche al acostarte…voy a tener paciencia, voy a tener paciencia…Y la paciencia amigas, a veces viene y otras se va. Si no te reclama uno, te reclama el otro y sino los dos a la vez para hacer tu vida más intensa e interesante.

  1. Desarrollas superpoderes

No estoy de acuerdo con las mamás superwoman y mucho menos me identifico con ellas, pero es verdad que con dos hijos tu capacidad de realizar múltiples tareas y encima conseguir no perder la sonrisa es un poder sobrenatural. Trabajo en una tienda propia y he llegado a servir productos con un niño agarrado en mi pierna, con su propia conversación y preguntas, con una mano meneando el carrito para calmar al pequeño, manteniendo una conversación con la clienta y como digo sin perder los nervios ni la sonrisa, no me digáis que eso no es propio de superpoderes!

  1. Orden qué orden

Esto es así, no se puede discutir este punto. No es lo mismo que te desordene la casa uno a que lo hagan dos. Con uno hay unos juguetes por aquí, otros por allá… Con dos o más no hay un reparto equitativo de juguetes no, hay un verdadero tsunami. Y diréis ¿pero si el pequeño sólo tiene seis meses?…Cierto, ¡pero ya apunta maneras! En mi salón tengo mantita, carrito, balancín, juguetes con sonidos, sin sonidos, blanditos, mordedores, revistas para arrugar y solo para esa personita, no quiero nombrar todo lo que tiene el mayor en ese mismo espacio porque no quiero abrumaros. Pero os digo una cosa, a mi esto me da igual. Hace mucho tiempo, tomé como norma, a excepción de que tenga visita claro, que los enredos infantiles sólo los recogería una vez al día, el resto del tiempo forman parte de la decoración de mi casa y ¡qué!

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4. El tiempo tiene nombre y apellidos y no son los tuyos

Mientras que estas personitas son tan pequeñas y tan dependientes de ti, tu tiempo, tu espacio, tu momento queda postergado. Desde que te levantas hasta que te acuestas vives por y para ellos. A veces las noches y los días se confunden y sin ser Dinio. Es difícil aparcar a la madre para volver a ser esa mujer libre e independiente y a veces eso lo consigues con sacrificios. Por ejemplo, en mi caso es quitándome horas de sueño. Si quiero estudiar, escribir, leer o ver la tele tiene que ser cuando todos están acostados y sacrificando horas de tu sueño. Pero qué puedo decir, ellos son lo más importante en mi vida y si me necesitan, palos con gusto no duelen.

  1. Su felicidad es doble felicidad para mi

Por supuesto no todo en la bimaternidad va a ser pegas y quejidos. Verlos jugar, interactuar, reír es una sonrisa más para mí. Es el doble de satisfacción, es la felicidad plena. Saber que estamos criando unas lindas personitas, que son hermanos que se quieren, que se ayudan, que se miman, que se divierten, que se protegen que se aman es el mejor recuerdo que puede atesorar una madre antes de ir a dormir. Es lo que hace que todo lo anteriormente escrito pase a una segunda y tercera posición.

Así que sí, mi balance es positivo aunque sienta que uno más uno no son dos. Eso sí, como dicen por mi tierra… ¡virgencita que me quede como estoy! J

 

Problemas con Mustela

Hace unas semanas que estoy pensando en escribir este post, pero no me he animado hasta ahora. Hace unos meses atrás a mi hijo le salió unos granitos blancos en el culete. Al inicio pensé que era porque alguna muela estaba saliéndole, pero al ver que con el paso de los días no desaparecía decidí llevarlo a su pediatra. La doctora le revisó y dijo que tenía una infección, me recetó una crema antibiótica. Pasados los días del tratamiento volvieron a aparecerle esos granitos. Esperé unos días y al ver que aumentaban, nuevamente visitamos a la doctora. Le conté que había hecho todo lo que me dijo y que después de terminado el tratamiento volví a echarle su crema anti rozaduras Mustela con cada cambio de pañal. Le comenté a la doctora que había empezado a usar esta crema justo antes de que le empezaran a brotar esas erupciones. Antes usaba Mitosyl y nunca había tenido este problema. La pediatra me dijo que no se sorprendía porque a su consulta habían venido muchos niños con este mismo problema y el común denominador era que usaban Mustela. Me recetó otra crema antibiótica y me recomendó que no le pusiera ninguna crema, sobre todo ahora en verano.

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Me quedé sorprendida. A mi siempre me gustó Mustela, la he usado con Andrés desde que nació, usé el shampoo, la crema de cuerpo, y ahora mismo tengo la colonia. Pero en cuestión de crema de rozaduras de pañal siempre usé Mitosyl después de cada cambio de pañal. Ésta ha sido la primera vez que he usado esta crema de Mustela y me he quedado sorprendida.

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Espero que los de Mustela tomen nota sobre estos casos. Lo único que quiero con este post es poner en alerta a la empresa para ver qué sucede con su crema y por qué el de mi hijo no es el único caso. En algunos foros de madres también he leído muchos comentarios en contra de esta marca. Yo vuelvo a repetir esta es mi primera mala experiencia con esta firma, el resto de sus productos me han ido de maravilla y los sigo usando. Por cierto, he escrito a la empresa, pero aún no tengo respuesta. A ver si se me contestan. Si lo hacen estaré encantada de poner su descargo aquí.

¿Y a ti te ha pasado algo similar? ¿Qué te parece Mustela? ¿Qué cremas anti rozaduras prefieres para tu bebé?

Niños digitales

Ramón García Martínez

Cada día que veo a mi hijo con menos de 2 años aprovechar cualquier oportunidad que tiene para ir corriendo y ponerse a tocar el ordenador (computadora) me emociono. Diariamente veo su interés por entender y dominar ese aparato que para él debe ser algo realmente interesante, pero también algo cotidiano en su vida. El hambre por aprender de los niños es insaciable y lo puedo ver diariamente en mi hijo: construyendo una torre con sus bloques, pasando las páginas de un cuento, probando los botones de la lavadora, televisión y, por supuesto, del ordenador. Eso me hace pensar en cómo los niños de hoy en día aprenden esta capacidad de interactuar con las máquinas que no había en nuestra época ni la necesitábamos, y por tanto será algo básico e imprescindible en su futuro. Lo curioso es que para esto que estoy describiendo ya existe un nombre y es “nativo digital”, un término acuñado por Marc Prensky, un famoso escritor sobre educación y aprendizaje. Básicamente los nativos digitales son aquellas personas nacidas en una época donde el desarrollo tecnológico está ya consolidado (en mi opinión, en España podría decirse de los niños nacidos a partir de la década de los 90 aunque todo dependería del contacto que hubieran tenido con la tecnología) y por tanto ven el mundo de una manera distinta a la gente nacida antes, los denominados “inmigrantes digitales”. Marc Prensky critica que la educación convencional, diseñada para “inmigrantes digitales” no es conveniente para estas nuevas generaciones, con las que deberían aprovecharse las nuevas tecnologías para adaptar la educación a esta novedosa visión que tienen los nuevos alumnos.

IMG-20150506-WA0005 En la educación de los jóvenes se van dando pasos para esto, pero solo estructurales, incitando al uso de los  medios digitales, pero no se ha cambiado la metodología ni se han adaptado las materias para estas nuevas  generaciones.

Yo quiero que mi hijo sea un hombre del siglo XXI, con todos los conocimientos y capacidades que necesitará en el  futuro, y me alegra ver que él está de acuerdo cuando lo veo pulsando botones en el ordenador y mirando a ver  qué pasa, o cuando toca la tablet para encenderla o para interactuar con alguno de sus juegos de animalitos. Él  está dispuesto a sumergirse en su mundo digital y yo quiero ayudarle a que sea una buena inmersión y no un  “planchazo digital”. Por supuesto que esto no quiere decir que vaya a centrar toda la educación de mi hijo en  temas digitales, sigue siendo básico que conozca y aprenda a jugar en el parque, a socializarse con los otros  niños y más adelante, lengua, literatura y el resto de disciplinas que se estudian en el colegio, aunque aprenderá  a leer en una tablet además de en libros.

Sin embargo, considero que el uso de nuevas tecnologías no es suficiente para que mi hijo pueda desenvolverse  todo lo bien que debería en su futuro. Al igual que la educación, no es suficiente con darle aparatos para que los  use, debe comprender e incluso más aún, dominar esos aparatos y no dejar que lo dominen y para ello, considero que la programación es lo que mi hijo necesitará en su futuro.

Algunos podrán decirme que eso sólo lo necesitará si va a estudiar informática y que hay otras disciplinas más importantes. Y quizás tengan razón y mi intención no es, ni mucho menos, quitar crédito o tiempo a otras materias, pero a mi parecer la programación es una disciplina que él puede y debe aprender para ese mundo que vivirá cuando sea adulto ya que, le proporcionará:

  • Conocimientos y entendimiento a la hora de enfrentarse a nuevas tecnologías. Si sabes cómo se hacen los programas entiendes más fácilmente cómo funcionan y por qué funcionan así.
  • Oportunidades de trabajo. Cada vez más el uso de ordenadores y los conocimientos informáticos son demandados en el mundo laboral y la programación puede dar un punto extra en el currículum de cualquier trabajador que desempeñe trabajo con ordenadores.
  • La programación es una disciplina que se basa en diseñar soluciones con el uso de máquinas y esto te ayuda a desarrollar capacidades como la abstracción, el razonamiento y la resolución de problemas que son tremendamente importantes y útiles a la hora de desenvolverse en la vida.
  • Y por último, y como comentaba antes, el hecho de poder programar hará que mi hijo sea capaz de dominar la tecnología teniendo una parte activa en ella y no dejará que le domine.

Es cierto que un niño pequeño no puede aspirar a aprender este tipo de cosas, todo a su tiempo, por eso, las diferentes plataformas de enseñanza recomiendan el inicio de esta enseñanza en los 8 años.

Si consideras que tu hijo puede sacarle partido a la programación y que pueda servirle para su futuro aquí te indico algunos sitios en los que tu hijo podrá empezar en el mundo de la programación pero jugando y haciéndolo divertido y entretenido para niños:

  • Code.org Este es un portal estadounidense donde los niños puedan aprender con juegos y programación. Hay versión en español.
  • Alice Es una propuesta de la Universidad Carnegie Mellon (EEUU) con la que dan de manera fácil y divertida los fundamentos de la programación. Es solo en inglés.
  • Scratch esta es la propuesta del MIT, una de las universidades tecnológicas más importantes del mundo. En español.
  • Doma de serpientes para niños Es un libro electrónico donde los niños pueden empezar a aprender un lenguaje real como es python.
  • Raspberry Pi, es un dispositivo usado sobre todo como “mini ordenador” para reproducción multimedia pero también dispone de herramientas para enseñar programación.

¿Vacunas si, vacunas no?

Fuente: Babymoon.es

Fuente: Babymoon.es

Desde que mi hijo nació hemos cumplido al pie de la letra con su calendario de vacunación infantil y también le hemos puesto las inmunizaciones opcionales (las que pagas tú). Incluso, mi esposo y yo estuvimos dispuestos a ir al norte de España para ir a buscar la vacuna de la varicela que ya no se vende en las farmacias (es opcional) por disposición del Ministerio de Sanidad. Hasta el año pasado solo algunas pocas comunidades la seguían expendiendo, pero justo en la fecha de nuestro viaje Sanidad prohibió a esas pocas ciudades seguir ofreciéndola. Nuestro gozo en un pozo. Nos dio mucha rabia, porque nuestra posición es clara sobre la inmunización de nuestro pequeño: estamos a favor.

Hay muchos padres que son reticentes a vacunar a sus hijos porque tienen ciertos temores de secuelas o efectos secundarios. Como el caso de los padres de Olot, Girona, que convencidos por grupos antivacunas no inmunizaron a su pequeño de la difteria y su niño de seis años fue ingresado en estos días en la Unidad pediátrica de Cuidados Intensivos del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona con esta enfermedad.

Ahora mismo, según las noticias, el niño se encuentra en estado crítico y sus padres están destrozados y se sienten engañados por los grupos antivacunas que les convencieron para no inmunizar a su hijo.

Los expertos en el tema señalan que no vacunarse puede tener consecuencias muy graves como esta. Además, el riesgo de no hacerlo es mayor que el de vacunar. La gran mayoría de reacciones a las vacunas son leves y locales, y según los médicos, asociaciones pediátricas, Sanidad, etc. no se ha demostrado científicamente que incidan en el autismo, la colitis ulcerosa ni la muerte súbita. ¿Y tú qué opinas sobre este tema? ¿Cuál es tu posición?

Qué es la difteria

Es una enfermedad respiratoria que puede ser mortal. La bacteria que provoca esta enfermedad también ataca al corazón y al sistema nervioso central, donde puede dejar secuelas. Los primeros síntomas se parecen mucho a un cuadro de anginas. Los dos últimos casos de esta enfermedad se registraron en España en 1986.

“Sesión teta”

 Cindy Luque Juarez

Fuente:elperiodico.com

Fuente:elperiodico.com

Una noticia más que interesante y curiosa que está dando la vuelta en los medios y en las redes sociales es la de la ingeniosa propuesta de unas salas de cine de un centro comercial madrileño que ofrece la “sesión teta”, dirigida a madres que dan de lactar, con el fin de que ellas también puedan disfrutar del séptimo arte mientras dan el pecho a sus bebés. Las salas de cine han adaptado los sonidos y la temperatura para que los chiquitines se sientan cómodos. Además, en estas salas los llantos de los bebés están permitidos. La madre puede moverse, levantarse y salir de la sala cuantas veces quiera. Eso sí, la función se programa en una hora determinada.

Comiendo con la brisa del mar

Comiendo con la brisa del mar

El origen de esta singular iniciativa surgió de la propuesta de una enfermera que al ver en los talleres de lactancia que la vida de las mujeres en esta etapa se reduce a cuidar de sus hijos, decidió ponerse en contacto con el centro comercial y con los cines para plantear la idea.

A mi me parece una gran iniciativa, ojalá en otros cines también la incluyan, porque como madre me he sentido alejada de las pantallas grandes por lo menos los primeros meses que mi bebé dependía al cien por cien de mi. ¿ Y a ti qué te parece esta propuesta?